Joyeria de Walmart No Cumple con las Promesas Verdes

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A pocas calles de la entrada de la fábrica de joyas en La Paz, Bolivia, Julia y María observan sobre sus hombros para ver si los guardias nocturnos las están observando. Las dos jóvenes aymaras tiritan en la fría noche y bajan la cabeza mientras hablan.

“Es una experiencia horrible, pero tengo que hacerlo para alimentar a mis hijos”, dice Julia, una madre veinteañera de dos niños. “Los supervisores nos gritan todo el rato y si no terminamos el trabajo rápido nos dicen “las puertas están abiertas para que se vayan”.

Entrada al antiguo lugar de trabajo de José y Mamani. Adentro, el taller no es productivo, solo quedan algunas mesas y sillas.
Noah Friedman-Rudovsky
Entrada al antiguo lugar de trabajo de José y Mamani. Adentro, el taller no es productivo, solo quedan algunas mesas y sillas.
La entrada a la fabrica Aurafin no tiene ninguna señal indicando que es una de las fabricas mas grande de Bolivia.
Noah Friedman-Rudovsky
La entrada a la fabrica Aurafin no tiene ninguna señal indicando que es una de las fabricas mas grande de Bolivia.

María añade: “ni siquiera hay jabón o máscaras para protegernos del polvo”. De hecho su lista va más allá: pagas insuficientes, revisiones en desnudo a la salida, e incluso hostilidad al hecho de asistir a la escuela nocturna, porque supuestamente interfiere en el trabajo.

Apenas han transcurrido unos instantes y las dos mujeres se alistan nerviosas para marcharse. Tras otra mirada atrás, Julia abre más los ojos y anuncia “tenemos que irnos”. Armándose de valor, se ajustan las chamarras contra el viento helado y se ponen en camino en dirección a sus casas, ubicadas en algún punto de la empobrecida ciudad de El Alto.

Las dos mujeres no lo saben, pero a miles de millas su arduo trabajo diario es vendido por la manufacturera de joyas Aurafin, ubicada en el sur de Florida, bajo la frase de “producción responsable” (los nombres de anteriores y actuales trabajadoras de la fábrica han sido cambiados para evitar represalias). En 2008, Aurafin se asoció con Walmart y de ese modo la tienda al detalle más grande del planeta comenzó a vender las llamadas joyas “producidas responsablemente” bajo el nombre de línea “Love, Earth”. Aurafin y Walmart proclaman que esta joyería es realizada en condiciones que favorecen a los trabajadores y al medio ambiente, una cuestión rebatida por los testimonios de anteriores y actuales trabajadores.

El oro de “Love, Earth” proviene de minas estadounidenses ambientalmente amigable que muchas otras operaciones mineras, aspecto cuestionado por críticos que las acusan por una creciente polución. De allí, la jornada del metal precioso se dirige a Bolivia, donde miles de operarios como María y Julia, muchos en peores condiciones que las dos mencionadas, se fatigan para beneficio de compañías estadounidenses. Mientras “Love, Earth” resplandece como oro, por debajo de esa capa su anatomía muestra otro “volteo verde”. El producto no es mejor para el ambiente -o para la gente que lo fabrica- que cualquier otra pieza común y corriente de joyería.

Aurafin y sus empresa asociada no respondieron a reiterados pedidos de algún comentario. Después de que las prácticas de Aurafin fueron cuestionadas por New Times, un vocero de Walmart indicó que la compañía inmediatamente lanzó una investigación en la fábrica de La Paz.

“Tomamos estos reportajes muy seriamente, y pondremos un remedio muy pronto si nuestras investigaciones confirman alguna de las denuncias”, escribió en un correo electrónico el vocero Kory Lundberg, el 23 de noviembre pasado. “Nosotros permanecemos comprometidos a la provisión de mercadería que es producida responsablemente por nuestros proveedores, quienes se adhieren a las rigurosas normas que conforman el código de conducta para proveedores de Walmart”, recalcó.

Sin embargo, desde aquel correo electrónico inicial, Lundberg no ha provisto ninguna información adicional sobre hallazgos en las investigaciones, o si se había tomado alguna acción de remedio. Mientras tanto, Walmart prosigue vendiendo los productos de la línea “Love, Earth”. Eso significa que las fábricas de Aurafin en Bolivia, Perú y República Dominicana continúan realizando el trabajo de convertir el oro en joyas, y que los clientes continúan comprando las piezas, bajo la creencia de que están ayudando a trabajadores como Julia y María.



Pareciera una carta de amor, de la Madre Tierra a ti: centellantes pendientes en forma de árbol, trémulas mariposas, intrincados aros trenzados. La joyería que busca hacerte sentir bien cuando la compras.

Es un objetivo pretencioso. La manufactura de lujos de oro y diamantes es bastamente notoria como una de las líneas de producción más sucias en el planeta, con minas y fábricas acusadas no sólo de maltratar a sus trabajadores, sino también de dañar el medio ambiente. Por supuesto, nada de esto dice la página de internet de “Love, Earth”,que con sus airosas letras en cursiva verde e imágenes que alternan entre pulidos anillos y pendientes de “Love, Earth” que se parecen a un Chia Pet brotando entre la hierba, “puede catalizar”, asegura la mencionada página web de Walmart, “un cambio positivo en la forma en que se produce la joyería, desde las minas hasta el refinamiento, pulido y corte, y a lo largo de la manufactura, promoviendo prácticas responsables a lo largo de toda la actividad de nuestra cadena de producción de joyas”.

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